9.5.05

IX


No halló en él sino horizontes. Sino ganas de quemar todas las lunas. De subirse al carrusel intersticial a la orilla de las horas. De orbitarle la cintura, de macerar su carne bajo el rítmico peso de su sombra.

Lo dejaba coserle entre las piernas mariposas, murmullos de cristal, ramos de espuma.

Él era todo mar, todo palabras, tecleando letras de coral para los peces más fecundos de su noche.

2 comentarios:

br dijo...

aún continúo paseándome sobre tus más diáfanas texturas...

aún languidecen mis más chiquitas letras... y permanecen intactas, sobre la costura de tu piel imaginaria...

muchos besos, sr br

Mercedes dijo...

Subirse al carrusel para revolver ideas y hacer mosaicos con ella. Luego romperlas y tirarlas al viento para que se escapen a una de las lunas...

Gracias por la visita.
Saludos